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Intento responder a la nota publicada el 28 de mayo firmada por Horacio Jaunarena, ex ministro de defensa. Soy psicóloga , fundadora de Alas y Raíces equipo que desde 1995 trabaja con pasajeros que presentan desde algún disconfort al volar hasta los que evitan o aquellos que por más de 50 años no se han animado a volar.
En todo lo que se ha escrito desde que salió de servicio el radar de Ezeiza es la nota más clara y objetiva que rescato de los medios. Hace clara referencia a lo no previsto, al descuido del estado y a los intereses gremiales de quienes están involucrados en el tema.
Si bien hay mucho de cierto en lo que se dice hay mucho de magnificado según para donde tire agua el molino.
Creo que nadie cuida al pasajero y se olvidan de que cuando todo esto pase quiero pensar que en breve se acomodarán las cosas, quien queda atrapado en medio de este fuego cruzado es EL PASAJERO quien sostiene y da sentido a la industria aeronáutica.
Las personas no se olvidan fácilmente de las amenazas de catástrofes y es lógico que remontar esta etapa va a ser duro. Viajarán los que imprescindiblemente tengan que hacerlo.
Discrepo con Jaunarena porque creo que como en otros lugares del mundo la aviación aerocomercial debe estar en manos civiles pero acuerdo en que el modo en el que se está haciendo es inapropiado.
Para que los entes civiles pudieran hacerse cargo del manejo de la aviación aerocomercial debería haberse dado un plazo lo suficientemente importante para que las personas más capacitadas dentro de nuestro país pudieran ser convocadas para darle forma al proyecto, plantear etapas, generar fondos y poder así planear una administración adecuada y no por decreto. En entes internacionales como OACI hay Argentinos trabajando desde hace años. Sumamente calificados y con experiencia como para asumir responsabilidades y con idoneidad.
De esta forma, por decreto y con los problemas gremiales y políticos, se encuentra con una papa caliente con la que nadie sabe qué hacer.
A mi entender el Estado está transfiriendo hoy una responsabilidad que le es intransferible (en este momento) y como dice Jaunarena se traduce en falta de autoridad y el desorden en el conjunto del sistema de control de los vuelos aerocomerciales.
Adhiero a lo expuesto, en la situación que vivimos controladores y pilotos saben qué procedimientos tienen que cambiar y operar porque están establecidos de antemano. La aviación es segura porque se toman muchas previsiones.
Esta es la información que les brindamos a quienes temen abordar un avión.
Lic. Liliana Aróstegui
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