Adriana

Aquí en Nueva Zelanda, muy feliz por el encuentro con mi hija. Disculpen por no escribir antes pero todo esto fue muy fuerte para mí. Los últimos días en Buenos Aires fueron de mucha ansiedad… pero ya deseando que llegara el día.
Fui muy tranquila a Ezeiza porque hice los deberes: una agenda de viaje con cosas para leer en el avión, la carpeta del curso y algo de música. Estaba bastante tranquila. El despegue no fue para tanto como yo me lo imaginaba y las 14 horas de vuelo fueron tranquilas. Tal como me dijo Roberto fue un vuelo bueno, tranquilo. Quizás te pida el pronóstico para la vuelta. En las horas de vuelo caminé, me fui al final del avión a hablar con la tripulación, una de las azafatas me pidió los datos de ustedes para un amigo con miedo a volar… Les hice una buena publicidad jajaja y hasta saqué fotos del Polo Sur. El segundo avión que tomé a Wellington que era mucho más chico, me sentía un poco inquieta pero me la aguanté bastante bien igual fueron 45 minutos nada más. De todos cuando regrese voy a seguir trabajando con mis miedos.
El curso me sirvió mucho, me acordaba de la respiración, de porqué y como funciona básicamente un avión, que es una turbulencia y todo lo que vimos en el curso hizo que me sintiera tranquila.
Gracias por todo y a la vuelta me gustaría hablar con Liliana para seguir trabajando mis miedos.
Un saludo afectuoso y gracias por la contención!

Adriana
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