Aquí y ahora

¡Vaya novedad! Sé que decir “aquí y ahora” no es ninguna genialidad, sólo quiero reflexionar sobre ella como afirmación.

Todos aprendemos de los errores y para ello es importantísima la memoria. Ella nos ayuda a incorporar nueva información, alguna fundamental y otra no tanto, pero que celosamente y sin darnos cuenta vamos guardando a lo largo de nuestras vidas sabiendo que vamos a necesitar de ella en algún momento.

Cuando viajamos y especialmente cuando nuestro viaje incluye el avión es casi imposible quedarse en el “aquí y ahora”. Recuerdos, vivencias todo se hace presente.

Súbitamente aparecen recuerdos intrusivos (los que vienen sin ser llamados), recuerdos de comentarios de viajes de otras personas, las largas horas de movimiento inesperado (turbulencia), etc. Todo eso sin que hayamos llegado al avión, ya que muchas veces se activan al planear viajar…

Cuando la memoria nos ayuda y nos da buena información acerca de lo que vivimos es bien recibida, aceptada y agradecida. Hoy hablamos de aquellas situaciones en que no es operativa. Sobre todo cuándo vivir en el pasado, es anclarse a recuerdos negativos a momentos pequeños que resultaron eternos. Esto se da porque al vivirlos le pusimos algún significado anticipando catástrofes: sufriré, moriré, cómo le hago pasar estos momentos a mis hijos, dejaré huérfanos a mis pequeños, saldré en la primera página de los diarios, quién pagará la hipoteca, etc.

Todos estos son pensamientos que hemos tenido en el pasado frente a alguna situación que no pudimos explicar y, que por alguna razón, se gatillan a veces cuando planeamos un viaje y otras cuando lo estamos viviendo.

Vivir en el aquí y ahora no quiere decir tirar por la borda nuestra experiencia, ella es valiosísima, es operativa, y esto sucede a diario, la agradecemos y nos ayuda a procesar la información para tomar buenas decisiones. Pero muchas veces nos juega una mala pasada.

Sabemos que no sólo en relación al Avión nos anclamos en el pasado y ese “anclado” nos impide crecer, disfrutar, ver otras caras de la vida, conocer gente, divertirnos, crecer, descubrir aspectos de los otros que desconocíamos y… tantas cosas más.

La práctica de Mindfulness consiste en desarrollar la capacidad de atender al momento presente, de reconocerlo como el más genuino y real ya que lo que anticipamos no está y lo que ha pasado, ya se fue, es una forma de disciplinar la atención para volver al momento presente dejando de lado la tendencia de realizar juicios acerca de nuestra experiencia o notando que estamos juzgando y ser conscientes ello y que esa tendencia, normal en el ser humano, es perjudicial ya que las cosas son de un modo en particular, la categorización en buenas- malas, agradables- desagradables, acertadas o desacertadas es de nuestra cosecha.

Si de algo sirve mi experiencia quiero que sepan que es muy difícil no anticiparse y vivir “Aquí y Ahora”, no es imposible. Es una capacidad natural que tenemos todos los seres humanos. Sólo hay que aprender a dirigir la atención. Hay que entrenarse y sobre todo hay que intentarlo. Se puede y es aliviador.

Cuando nos vamos con nuestros pensamientos al pasado muchas veces nos conectamos con tristezas o pérdidas y cuando nos vamos al futuro buscamos certezas que la vida no nos puede dar. Y menos aún cuando estamos planeando un viaje o en un vuelo y obvio, en la vida cotidiana.

Tanto para los que han viajado, (mucho o poco) como para los que no han viajado nunca, (pero almacenaron todos los cuentos de viajes de otros o bien todas las películas o las primeras planas de los diarios), les cuesta mucho vivir el aquí y ahora.

Sugerencias:
Respirar … concentrarse en la respiración.
Escuchar el aire que entra y que sale.
Estar en el aquí y ahora.
Tener paciencia: si mi conciencia se va hacia un lado u otro de la balanza.

“AQUÍ Y AHORA” significa conectar con lo que está ocurriendo. Si estoy comiendo no estoy en el avión. Si estoy por dormir, reconozco que estoy en la cama y no en el avión. Y si estoy trabajando reconozco que no estoy en el avión.

Aquí y ahora
Deslizar arriba