Francisco

Hice el curso con ustedes a fines de enero de este año y hace alrededor de un mes tuve una entrevista extra con Liliana para refrescar detalles previos al vuelo.
Les cuento cómo me fue:

Primero, hay que tener en cuenta que mi viaje era una luna de miel, con los condimentos que ello le agrega (nervios por el casamiento, cansancio por la fiesta y demás cuestiones).

Me casé el sábado 9/4 y viajé el domingo 10/4 a las 20.30 por American Airlines a Cancún, haciendo escala de ¡¡6 horas!! en Miami.
En la previa a subirme al avión estaba tranquilo; capaz que todavía sentía el cansancio de la fiesta de la noche anterior.

Me subí al avión sin problemas, previo a haber tomado una pastilla de 0,5 mg de Rivotril.

Allí preparé mi MP3 con los ejercicios de relajación de Liliana para tenerlos “en punta” por las dudas… Pero, justo antes de despegar, el piloto dijo que había que apagar todo lo electrónico, por lo que apagué el MP3 y me tuve que bancar el despegue sin ese instrumento de ayuda.

A los 10 minutos de haber despegado pensé: “qué m… hago acá arriba!!! encima me quedan como 7 horas de vuelo!!!” Pero una vez que el avión estabilizó su andar (es decir, empezó a volar paralelamente al piso) mi tranquilidad fue en aumento, empecé a ver qué cosas tenía el monitor individual que está en el respaldo del asiento adelante mío, puse una película y me olvidé que estaba en un avión. Estaba MUY TRANQUILO!

Llegó la hora de comer y yo pensé que de los nervios no iba a poder comer nada… Totalmente al revés: la comida estuvo riquísima; me comí todo sin problema… En ese momento me tomé otra pastilla de 0,5 mg de Rivotril para poder descansar bien el resto del viaje.

Dormí sin inconvenientes (salvo por el poco espacio que hay entre los asientos) y me desperté al momento del desayuno. Comí algo y al rato aterrizamos sin ningún inconveniente…
Es decir, el viaje fue perfecto!! No tuve ningún inconveniente!! Viajé tranquilo! Me olvidé que estaba en un avión! Espectacular!!

Tuvimos que hacer 6 horas de escala en Miami y de ahí salimos a Cancún. Al igual que el viaje anteriormente relatado, en el despegue estuve un poco tenso, pero eso se me fue rápidamente. En este viaje, que duró alrededor de una hora y media, tuve algunas molestias en los oídos, cosa que no me había sucedido en el viaje Bs As – Miami. Pero nuevamente el viaje fue excelente y yo no tuve ningún inconveniente.

A la vuelta me pasó exactamente lo mismo: algunas molestias en los oídos en el viaje Cancún – Miami y todo tranquilo desde Miami hasta Bs As.

En síntesis, puedo decir que sólo sentí alguna sensación de inquietud en los despegues, cosa que se superaba a los 10 minutos, una vez que el avión se ponía en forma paralela al suelo. El resto fue todo impecable!!

Es más, la información de Gustavo no la pude ver hasta hoy (yo ayer volví de Miami) porque el día que tenía que volar (al día siguiente a mi casorio) en mi casa se había cortado internet… Así que viajé sin saber las condiciones meteorológicas y sin tener la ayuda de los ejercicios de relajación de Liliana… Sin embargo, todo anduvo a la perfección!!

Así que quiero agradecerles a ustedes por la ayuda que me dieron, en hacerme entender cómo funciona un avión y en que no hay que tenerle miedo. Hay que entender que si hay un ruido es por algo (por ejemplo: está bajando el tren de aterrizaje, se abren los flaps, o cualquier otra cosa técnica), lo que no quiere decir que oir un ruido signifique que se paró el motor y el avión se va a caer en picada…

Ahora, con mi “flamante” mujer, tenemos pensado ir a Los Ángeles el año que viene (ella tiene una prima hermana allá), cosa que en otro momento yo hubiera “inventado” cualquier excusa con tal de evitar el avión…

Un abrazo grande para los tres y muchas gracias por todo.

Francisco
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